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Abejas: Protagonistas del ecosistema

La polinización es un proceso fundamental para la supervivencia del ecosistema. Este permite que se fecunden las flores para que estas den frutos y semillas. Las abejas juegan un rol protagónico en este proceso, siendo “indispensables para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres”, afirma la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estas polinizadoras contribuyen tanto en la seguridad alimentaria (el 75% de los alimentos que consumimos dependen de la polinización), como en la conservación de la biodiversidad.

Lamentablemente, los insectos de manera global se han visto en constante amenaza. El informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES) asegura que el 40% de los polinizadores invertebrados -en particular abejas y mariposas- se enfrentan a la extinción. Así lo afirma también el primer estudio científico mundial llamado “Declive mundial de la entomofauna: una revisión de sus impulsores”, el cual presentó una revisión de 73 informes históricos sobre la disminución de insectos en el mundo, y encontró que la masa total de insectos en la Tierra está disminuyendo en un 2,5% por año. El autor de la investigación, Francisco Sánchez-Bayo (Universidad de Sydney, Australia), dijo al medio británico The Guardian que si estas pérdidas de insectos no pueden detenerse “en 10 años tendrá un cuarto menos, en 50 años solo quedará la mitad y en 100 años no tendrá ninguno”. Según asegura el estudio sería “un colapso catastrófico en los ecosistemas de la naturaleza”. Uno de los seres que se han visto inmensamente afectados son las abejas. En Estados Unidos se han perdido 3.5 millones de colonias de abejas en 70 años, siendo la principal causa según Sánchez-Bayo, la intensificación agrícola. “La escala industrial es la que está matando los ecosistemas”, dice el autor, ya que parte de las conclusiones de su investigación es que “la pérdida de hábitat por conversión a la agricultura intensiva es el principal impulsor de las disminuciones”. Si bien existen lugares en donde la disminución es alarmante y no existe la agricultura industrial, como Puerto Rico, están presentes otros factores que han provocado igualmente o intensificado el fenómeno: contaminantes agroquímicos, especies invasoras y el cambio climático.

En Chile la situación también es crítica. En relación al Día Mundial de las Abejas el pasado 20 de mayo -fecha que se conmemora desde su aprobación en 2017 por la Asamblea General de las Naciones Unidas- el rubro apilcultor alegó la falta de protección y cuidado. El presidente de la asociación gremial de Apicultores de Negrete, Miguel Ángel Chávez, dijo al medio Bio-Bio que “falta preocupación y resguardo en materia de insecticidas y químicos (…) para proteger a este insecto (abeja) del cual depende nuestra alimentación, nuestro futuro”.

Greenpeace y su lema “Save the Bees” entrega una solución -de manera más específica y activa en Estados Unidos, España y México-. A corto plazo, Greenpeace propone prohibir los productos tóxicos para las abejas y hacer más estricta la evaluación de riesgos de los plaguicidas usados. También insiste en que se deben poner en marcha “planes integrales de acción para salvar las abejas”, siendo la única solución una “adopción de la agricultura ecológica”. La agricultura ecológica garantiza una producción sostenible, ya que “protege el suelo, el agua y el clima, promueve la biodiversidad, no contamina el medio ambiente con agroquímicos ni transgénicos”, declara la organización.