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Si bien el cambio climático es parte de la evolución del planeta, la aceleración del calentamiento global ha sido consecuencia principalmente de la manera de vivir de los seres humanos. En mayo de este año se dio a conocer la medición realizada por el observatorio de Mauna Loa (Hawai), perteneciente al Instituto Scripps de Oceanografía en EE.UU. Los datos muestran que en el mes de abril, la concentración media diaria de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera pasó el nivel de 415 partes por millón (ppm) por primera vez en toda la historia de la evolución.Otro estudio realizado en el Observatorio de Vigilancia Atmosférica de Izaña de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Tenerife,  alcanzó la misma información a 13.000 kilómetros de distancia, por lo que se dice que esta concentración es global. El ritmo de crecimiento de CO2 se ha acelerado en un 30% durante los últimos 35 años. Por lo que para el 2020 se superarán las 418 ppm. 

Estas lamentables cifras quieren decir que nunca antes habíamos respirado tanto CO2, lo que además de perjudicar nuestra salud, tiene un impacto catastrófico en la Tierra. El CO2 adicional en la atmósfera causa que nuestro planeta acumule energía del sol más rápido de lo que la irradia. Si seguimos a este ritmo, la temperatura podría aumentar 3, 4 o 5 grados Celsius, siendo peligroso para la humanidad. Si bien en la época de primavera el CO2 disminuye por el proceso de fotosíntesis de plantas, flores y bosques, la descontrolada deforestación de selvas podría estar provocando un crecimiento aún mayor. 

¿Podemos hacer algo? Si queremos que nuestro mundo siga siendo habitable en un futuro, somos la última generación que puede hacer algo al respecto. La indiferencia y el poco conocimiento de las consecuencias que tenían nuestros antiguos y normalizados malos hábitos, han contribuido al daño y destrucción que vive hoy la Tierra. 

  • REDUCE 

Reducir significa disminuir –o evitar- el consumo de bienes o energía. Al reducir, disminuimos el impacto en el medio ambiente. Estas es una de las 3R más importantes. Aquí los cambios pueden ser varios. Primero hay que reducir los consumos innecesarios, sobre todo de productos contaminantes como el plástico. Y al comprar algún producto que se considere necesario, elegir aquel con materiales reciclables y que no tenga un envoltorio o embalaje excesivo. Reducir se refiere también a por ejemplo, disminuir el uso de automóviles, prefiriendo transportes sustentables, como la bicicleta. Usar energía eléctrica solo cuando sea absolutamente necesaria también es una forma de disminuir el impacto. Reducir el consumo de carne, ya que su producción es altamente contaminante en emisiones de gases de efecto invernadero. Y por último, pero inmensamente importante, es reducir el consumo de agua. Para no malgastar este bien, puedes encontrar alternativas de perlizadores de agua, y así ahorrar en gran cantidad.

  • REUTILIZA

La reutilización, como dice su palabra, es darle una segunda vida a un producto –o una tercera o una cuarta-. Al alargar la vida útil, evitamos el uso de nuevos recursos y disminuimos la cantidad de basura. Si bien puedes darle el mismo uso a productos como botellas de plástico, pero si le sumas tu imaginación, podrías convertir estas botellas en ladrillos ecológicos. Así existen millones de ideas y alternativas para no transformar cada cosa que consumen en desecho. ¿Sabes una buena idea para reutilizar agua? Al esperar que la ducha se caliente, puedes llenar cubetas con el agua que generalmente cae sin uso alguno, y darles un nuevo uso. Puede ser también recolectando agua de lluvia ¡Todo suma!

  • RECICLA

La última de las 3R. Si no pudiste reducir o reutilizar un producto, es mejor que lo recicles, sobre todo si no es biodegradable o demora muchos años en hacerlo. Reciclar es un acto que implica un proceso de transformación de residuos en un nuevo material, para volver a ser utilizado. Antes de llegar a esta alternativa, se debe preferir la reducción y la reutilización, debido a que el proceso de reciclaje necesita de energía, por lo que, igualmente genera emisiones contaminantes. Sin embargo, el daño al medio ambiente es mucho mayor al producir un material desde cero. Al integrar un sistema de reciclaje se ahorra agua, energía y materia prima. Las 3R son parte de lo que es conocido como “economía circular”. 

¿Qué y cómo se puede reciclar?

El Ministerio del Medio Ambiente en su proyecto “Santiago Recicla” entrega recomendaciones con respecto a qué productos se pueden -o no- reciclar.

Reciclables:

  • Papel, Cartón, Diario y Revistas

Estos materiales están compuestos principalmente de celulosa y agua. Hay que tener especial cuidado con este tipo de residuo, revisando que no estén contaminados con restos de comida o cinta adhesiva.

  • Cartones para bebida (Tetra Pak)

Estos tienen facilidad de reciclaje debido a su composición, en la que es posible separar las diferentes capas: cartón, plástico y aluminio.

  • Vidrio

Generalmente los tipos de vidrio que se reciclan son los del botellas o envases. Este material en el proceso de reciclaje, puede recuperar el 100% de la materia prima.

  • Latas y Metales

Estos residuos se pueden recuperar muchas veces y en un 100%. Extraer estos materiales desde su origen genera un alto impacto negativo en el medio ambiente, por ende, reciclar este tipo de material es muy beneficioso. Eso sí, hay que tener ojo al identificar el tipo de metal, ya que no pueden ser reciclados si contuvieron productos tóxicos, como los tarros de pintura.

  • Plásticos

Existen diferentes plásticos con distintas densidades. Cada envase plástico contiene un número que indica el tipo de polietileno.

Compostables:

El 60% de los residuos de un hogar son restos de frutas, verduras, restos de café, té, cáscaras de huevo, etc. Esto podría no ser basura si aplicamos el proceso de compostaje, para aprovechar los nutrientes y minerales que tienen estos desechos.

No Reciclables:

  • Envases plásticos que no tengan el símbolo del reciclaje con un número del 1 al 6.
  • Cartones plastificados
  • Pilas
  • Envases con sustancias tóxicas
  • Residuos sucios con restos de comida o aceite