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Una práctica milenaria, cuyo significado del sánscrito es unión. Según el arqueólogo John Marshall, el yoga está presente desde hace por lo menos 35 siglos atrás. Pero según los hinduistas, el yoga es eterno, siempre existió. En los años 80, esta disciplina proveniente del oriente, se popularizó por el mundo entero siendo cada vez más común en los países occidentales.

En Estados Unidos, alrededor de cuarenta millones de personas afirman practicar yoga, el doble de gente que hace cinco años. En el caso de España, el crecimiento es también acelerado. Los especialistas en el cuidado del cuerpo y mente, Soluna, revelaron en 2016 que “es tal el auge que ha experimentado esta actividad, que en los últimos cinco años, el número de personas que la practica se ha multiplicado por cuatro en nuestro país”. Y es que según el estudio de Soluna, el 40% de los adultos –españoles- prefieren el yoga para reducir los niveles de estrés.

Si bien, en el caso de Chile no hay registros actualizados, el movimiento se ve más presente y cada día son más los centros de yoga y proyectos que
incentivan esta destreza. En una sociedad acostumbrada a la rapidez y a la instantaneidad, es lamentablemente común que las personas sufran de estrés. Una enfermedad que si no sanamos, nos dañará el cuerpo y la mente.

“Cada uno tiene el poder de sanación dentro de uno”, dice Camila Manns, co-fundadora de Artsymove. Desde pequeña dedicada a la danza, a las artes y a la filosofía oriental, tuvo la experiencia de practicar Ashtanga Yoga en la universidad mientras estudiaba pedagogía en danza, encuentro que la motivó a continuar en esta línea. Estudió Vinyasa Yoga, y ya en 2009 comenzó a dar clases de este método, siendo con el que se ha quedado hasta el día de hoy. Camila cuenta que sufrió de estrés y debido a un desbalance en su vida, se le desató una enfermedad autoinmune en la tiroides, siendo esta la causa para hacer un cambio radical. Se fue a vivir a Vancouver, Canadá, lugar donde se dedicó a sanar, estudiar y practicar yoga. “Allí nacieron las ganas de generar una plataforma que fuese un espacio virtual para crear colaboraciones con otros profesionales del yoga, y juntos crear instancias para promover el autocuidado y la sanación, abordándolos con herramientas y desde una mirada holística”, explica Camila.

A través del proyecto Artsymove, se intenta promover que la conexión y la
dedicación a nuestro cuerpo y mente nos puede entregar mucho y para Camila, “tanto el yoga como el arte o la meditación, pueden ser un vehículo para liberarnos del sufrimiento”. Los primeros proyectos los llevó a cabo la pedagoga en Canadá.

Cuando volvió a Santiago –hace un año- comenzó con retiros urbanos en Santiago, para luego dar paso a tres retiros de Yoga y Minfulness en Pichilemu. Organizados junto a Rigpa Yoga en Punta de Lobos, estos retiros incluyeron eventos de sonoterapia, participaron profesores de distintos métodos de yoga, tarotistas, bordadoras, nutricionistas y cocineros, además de entregar talleres profundizados en técnicas de meditación mindfulness y en prácticas de yoga. También se han incorporado charlas de flora y fauna realizadas por la Fundación Punta de Lobos, y otras actividades como clases de baile urbano.

“Todos los retiros tienen la misma base. Siempre practicamos Vinyasa yoga
y meditamos, pero los workshops que hacemos dentro varían”, dice Camila. Agrega que “nos preocupamos de entregar material nuevo y nuestros alumnos muchas veces repiten la experiencia”.

Menos de un mes es todo lo que falta para el cuarto Retiro de Yoga y Mindulness. Camila menciona que el siguiente estará enfocado en técnicas de respiración y manejo del estrés y agrega que “se darán clases diarias de vinyasa yoga, yoga nidra, un taller teórico-práctico sobre mindfulness y una caminata con la Fundación Punta de Lobos”. Una experiencia de tres días, para “que las personas se enfrenten a su práctica con humildad y paciencia, para permitir que la magia suceda”.


Por Ignacia Domínguez