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PREFIRAMOS TRANSPORTES AMIGABLES

Nuestro país se está adaptando. Lo podemos notar con el aumento de ciclovías, la instalación de empresas de alquiler de bicicletas y por las políticas públicas que se han implementado para incentivar su uso. En otros países como Holanda, Francia y España es muy común usar la bicicleta como medio de transporte. Si bien en Chile todavía no hay mucha educación respecto al respeto por otros tipos de movilizaciones, cada día se genera más conciencia. Ya existen ciclovías en más de 32 ciudades a lo largo del país, siendo solo en Santiago más de 300 kms. Los cifras son alentadoras. Hay alrededor de 1,2 millones de viajes en bicicleta diarios en la capital. Y puede que esto sea solo el comienzo. En los últimos años la circulación de ciclistas se ha incrementado en un 868%. La venta de bicicletas usadas a través de Yapo.cl aumentó en un 24% en los últimos seis meses. Y este cambio de cultura trae consigo beneficios en múltiples dimensiones. 

UNA AYUDA AL MEDIOAMBIENTE Y A TU CIUDAD

Santiago podría ser mucho más amigable con el medioambiente y con su contaminación acústica, si se hiciese un cambio real en el transporte diario de las personas. 

Evitar el uso de los vehículos motorizados ayuda a reducir los niveles de monóxido y dióxido de carbono, además de hidrocarburos que hacen un gran daño en el aire. También emiten otros gases invernaderos que afectan en la formación de ozono. Muchos de sus contaminantes como el monóxido de carbono y el azufre, limitan la fotosíntesis de las plantas, haciendo más difícil la purificación del aire. ¡Súmate a este cambio! Por cada kilómetro recorrido en bicicleta en vez de en auto, se evita la emisión de 300 gramos de CO2 aproximadamente. 

El hacer una ciudad más feliz depende de todos. Descongestionar las calles, optimizar tiempo para llegar al trabajo y escuchar menos bocinas, puede ser un comienzo para vivir más tranquilo. En las ciudades más pobladas la contaminación acústica supera los 65 decibeles, superando los 50 decibeles que recomienda la OMS. 

TU CUERPO Y MENTE TAMBIÉN SE BENEFICIAN

Andar en bicicleta tiene todos los beneficios de hacer deporte. Ayuda al buen funcionamiento del sistema cardiovascular, previniendo enfermedades de este tipo. También reduce los niveles de colesterol en la sangre, junto a una reducción importante de calorías. Y es que el pedalear es un gran ejercicio. Los fagocitos se movilizan cuando pedaleas, y se fortalece el sistema inmunológico. Pero no se queda ahí. El transportarnos diariamente en bicicleta nos podría hacer mucho más felices, ya que aumenta el nivel de endorfina, la hormona de la felicidad. Esto reduce los niveles de estrés, mejorando el estado de ánimo. De hecho, según un estudio de la revista BMJ Open, usar la bicicleta cuatro veces por semana para movilizarse disminuye el riesgo de hasta un 52% de tener estrés. Esto mejora el humor y entrega más energía, haciendo el día a día más amigable y relajado. 

TU BOLSILLO LO AGRADECERÁ 

Según un estudio realizado por el Ministerio del Medio Ambiente, un santiaguino que hace el cambio de dejar el auto en la casa y opta por la bicicleta, podría llegar a ahorrar más de 2,2 millones de pesos. Los cuales serían por los 512 litros de bencina ($410.000), no pagar estacionamiento (alrededor de $720.000), ni TAG ($645.000), ni seguros ($360.000), ni mantenciones ($90.000). 

ALTERNATIVAS ECOLÓGICAS 

Se va a cumplir un año desde que llegaron las conocidas “Mobike”. La empresa china llegó con 540 bicicletas compartidas. Han aumentado considerablemente, expandiéndose a varias comunas como La Reina, Ñuñoa, Providencia, Lo Barnechea, Las Condes y Vitacura. Es una ecológica alternativa, además de que el año pasado se prometió bajar los precios para que fuera más accesible. Aún así, el precio es considerablemente barato si lo comparamos con el uso de un automóvil. 

Otra opción sustentable son los scooters eléctricos “Lime”. Estos monopatines ecológicos arribaron con 200 unidades y operan con un sistema similar al de “Mobike” para iOS y Android. 

Así es como de a poco formamos parte de una nueva cultura a la que todos se pueden sumar. Ayudar a nuestro cuerpo, tanto como a nuestro entorno es posible con cosas tan cotidianas como trasladarse. 

Por Ignacia Domínguez