fbpx

Ha llegado el día en que nos despedimos de las bolsas de plástico. No desaparecerán todas, pero es el comienzo. El 11% de la basura que desechamos es plástico. Este contaminante medioambiental ha sido tema de debate, ya que, debido a nuestra lamentable educación y cultura, se ha convertido en un material peligroso para el planeta y su fauna. Millones de peces, tortugas y aves se han vuelto víctimas de nuestro paso por el mundo. 

El plástico más común está compuesto de polietileno. Este polímero es el más simple y barato de fabricar, por lo que genera una producción mundial de 80 millones de toneladas anuales. Hasta hace unos meses, sólo en Chile y exclusivamente para los supermercados, se producían alrededor de 9 mil toneladas por trimestre. La gran mayoría termina en el océano, llegando a ser el 90% de la basura que flota. Tanto así, que el gobierno chileno se quiso comprometer con el planeta y aportar con su pequeño granito: no más bolsas. Para esto el Ministerio del Medio Ambiente hizo la campaña #ChaoBolsasPlásticas, buscando generar conciencia mediante el cambio de hábitos y así disminuir la cantidad de residuos. 

Y se cumplió la fecha. Luego de seis meses de haber sido publicada en el Diario Oficial, la ley 21.000 comienza a regir oficialmente prohibiendo toda entrega de bolsas plásticas en el comercio. Los supermercados y las tiendas de retail podían entregar como máximo dos, pero hoy ya está estrictamente prohibido, debido a que su período de transición ha terminado. No así con los almacenes de barrio o negocios pequeños, quienes tienen hasta el 3 agosto del 2020 para retirarlas en su totalidad. Todavía no se verán afectados por la ley, al igual que algunas bolsas de plástico que funcionan como envase. Estas son conocidas como bolsas “primarias”, las cuales ayudan a prevenir el desperdicio de alimentos o simplemente se usan por razones higiénicas en algunas frutas, verduras, quesos, carnes y pescados. Quienes no obedezcan la normativa arriesgan ser multados con hasta 5UTM (poco más de 240.000 pesos) por cada bolsa entregada. 

Y es que alternativas existen. Puedes usar cajas o bolsas de género, papel o material biodegradable. Según la última Encuesta Nacional de Medio Ambiente, un 95% de los encuestados está de acuerdo con esta nueva regulación y un 66% asegura haber comenzado a utilizar bolsas reutilizables para no usar las plásticas. 

Pero como afirma Marcelo Cubillos, “el fin de la entrega de bolsas plásticas es sólo la punta del iceberg del problema”. El coordinador de la campaña de Greenpeace “Chile sin plástico” indicó en una entrevista con 24 horas que esto es el primer paso y pidió que la norma se extienda a otros productos prescindibles y contaminantes. Existen cientos de artículos plásticos de un solo uso que dañan profundamente el medio ambiente, como las botellas no retornables, vasos, cubiertos, platos, algunos envases de alimentos y bombillas. 

Y es que el siguiente paso en nuestro país parece ser “sin bombilla por favor”. El gobierno ya ha comenzado su campaña #ChaoBombillas la cual refuerza lo innecesarias y dañinas que son. “Es una bombilla no más” dicen billones de personas en todo el mundo. Es así como el Ministerio del Medio Ambiente pretende conseguir un logro más con respecto al cuidado de la Tierra. Las bombillas de plástico son usadas una vez, son botadas inmediatamente y ¡no se pueden reciclar! En promedio una persona utiliza 38.000 bombillas a lo largo de su vida. Pregúntate, ¿la necesito? Si la respuesta es no, entonces empecemos a cambiar nuestros hábitos. Si la respuesta es sí, por la razón que sea, ¡prefiere bombillas reutilizables! Incluso han nacido innovadoras propuestas como bombillas comestibles. 

¡Todos nos queremos sumar a esta campaña de conciencia! Nosotros somos parte del problema, pero también somos parte de la solución. Creamos en el poder de las personas. Si todos nos sumamos a este movimiento, quizá algún día podamos decir #ChaoPlástico

Por Ignacia Domínguez

Leave a Reply