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DALE LA VUELTA A DICIEMBRE

Se acerca el término del año, y parecen ser muchas las preocupaciones que nos llevan a caer en el estrés. Este estado de cansancio mental o tensión física, suele ser provocado por la exigencia de rendimiento, causando frustración, furia o nervios.

Y es que diciembre es conocido por ser un mes ajetreado. Ya sean las evaluaciones para finalizar el año académico, los informes de cierre laboral, la navidad, el año nuevo o la organización de las vacaciones. Pero existe la posibilidad de sobrellevar todas las responsabilidades que nos acechan estas semanas, con tranquilidad. Son muchas las posibilidades para relajarse, sólo tienes que darte el tiempo para ti mismo.

Una de las formas de mantener la cabeza tranquila es tener claras las actividades pendientes. Para esto, es ideal tener un calendario o una lista con lo que queda por hacer. Dedicar días y espacios a estas situaciones ayuda a la organización y relajación mental. Junto con esto, hay que aprender a definir prioridades. Si el tiempo no alcanza, no hay que estresarse, simplemente hay que aprender a confiar en otros y delegar por salud mental.

Muchas veces cuesta comenzar un día de trabajo. El cuerpo se siente cansado, y las ganas no siempre acompañan. Muchos psicólogos recomiendan el deporte mañanero para comenzar un día con energía. El deporte libera endorfinas, hormonas que nos producen felicidad, y produce adrenalina. Esto ayuda a estabilizar el ánimo, favorece a la oxigenación y alivia la tensión muscular. ¡Un trote mañanero y ya estás listo para comenzar un nuevo día!

Cuando la mente se encuentra cansada, es difícil ser creativo o incluso productivo. El estrés podría aumentar si no es posible ser productivo por falta de sueño. Es por esto que dormir es de vital importancia tanto para nuestro cuerpo como para nuestra mente.

¡No olvides que la vida es para disfrutarla! Hacer cosas de interés personal puede aliviar el estrés. Actividades como escribir, jardinear, pintar o escuchar música una vez al día, estimulan áreas cerebrales relacionadas con la creatividad y la intuición, permitiendo intervenir en aquellos pensamientos ansiosos relacionados a problemas o preocupaciones.

Respirar. Una función tan simple e involuntaria. Muchas veces la ansiedad carcome por dentro y sin darnos cuenta, nos alteramos y nos olvidamos de inhalar y exhalar de manera tranquila. En un momento de estrés, la mejor alternativa es: cerrar los ojos y respirar. Y si ya estás concentrándote en tu respiración, aprovecha la situación y ¡medita! La meditación ayuda a calmar la mente, encontrarse con uno mismo y reduce la ansiedad o el estrés. Esta práctica requiere de más esfuerzo, pero funciona. ¡Inténtalo!

Por Ignacia Domínguez

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